Por: Jorge Nain Ruiz

A finales del mes de abril se realizan dos importantes festivales vallenatos, ambos en el departamento del Cesar. El primero coincide con las fiestas patronales de San Marcos en el municipio de El Paso y lleva el nombre de ‘Pedazo de Acordeón’, en honor al primer rey de la Leyenda Vallenata, Alejandro Durán Díaz. Este año se realiza la versión número 30, que va del 21 al 25 de abril, en homenaje a Simón Martínez; y el segundo es el Festival de la Leyenda Vallenata versión 51, en homenaje a Carlos Vives, que se realiza en Valledupar entre el 26 y el 30 de abril.

En este espacio hemos denunciado el problema que se viene presentando en muchos festivales, y especialmente en los concursos de acordeoneros infantiles y juveniles, en los que los padres de estos niños les toca pagar tarifas exorbitantes a los tutores de niños acompañantes (cajeros o guacharaqueros) que en estas épocas hacen su agosto, entre otras cosas, rayando en lo que podría considerarse trabajo y explotación infantil.

Bueno, el Festival Pedazo de Acordeón, de El Paso (Cesar), ha tomado la iniciativa de contrarrestar ese problema con un remedio que me parece será eficaz, y consiste en ofrecer el servicio de cajero y guacharaquero de planta para los concursos de acordeón juvenil e infantil. De esta manera, los niños que vayan a participar como acordeoneros, se les acabará la pesadilla de andar buscando acompañantes y regateando las tarifas, creemos que es una importante iniciativa que se debería contemplar en otros festivales, si los concursos son de acordeoneros y no de conjuntos.

De otro lado, en el Festival de la Leyenda Vallenata versión 51 se ha anunciado por parte de la Fundación una nueva categoría en el concurso de piqueria, y es nada menos que la categoría infantil, lo que es una gran noticia y motivación, especialmente para aquellos niños que les gusta la improvisación, que no tenían hasta ahora una vitrina para mostrar sus habilidades y foguearse en esta modalidad.

Para nadie es un secreto que la piqueria es uno de los componentes de nuestro folclor que hace rato atraviesa una profunda crisis, tal vez ocasionada porque el relevo generacional de los verseadores se produce de manera muy lenta, y que a diferencia del canto, la composición o la interpretación, los incentivos económicos para esta modalidad, sólo se ve en los premios de los festivales.

En el Festival Cuna de Acordeones de Villanueva, la piqueria infantil se realizó entre los años 1985 y 1996, pero después fue suspendida; en Barrancabermeja el rey vallenato de la piqueria Andrés Barros creó una academia exclusiva para enseñar esta modalidad, y lleva cinco años organizando el Festival Nacional de la Piqueria, donde las distintas categorías tiene relación con la edad de los participantes.

En diciembre del año pasado, en el marco del Festival Tierra de Compositores de Patillal (Cesar), también se inauguró el concurso de Piqueria Infantil, es decir, que estos eventos están haciendo esfuerzos significativos para rescatar e impulsar una faceta importante de nuestro folclor, como lo es la piquería, y como ya es costumbre, desde esta tribuna resaltamos y aplaudimos estas iniciativas folclóricas.

 

Por. Jorge Nain Ruiz