Por: Julio Oñate Martínez

 La historia del vallenato realmente comienza finales de los años 40, que es cuando surge la palabra ‘vallenato’ y comienza a grabarse música de este género, pero de una forma muy incipiente.

Finalizando los años 50 aparece la figura descollante de Guillermo Buitrago, a quien se conoció como el ‘Gardel Vallenato’, porque le dio aire internacional. Su música se escuchó en el área del Caribe porque la disquera surtía a sus diferentes agentes. De esta manera su música sonó en México, Puerto Rico, inclusive estaba programado para grabar en Cuba, con el conjunto Casino, cuando le sobrevino la muerte.

 Hay una figura que tuvo también resonancia finalizando el 49 y comenzando el 50. Se trata del bogotano Julio Torres Mayorga, quien es el autor de ‘Los camarones’ y ‘El aguacero’, una canción que hizo época. A Julio, quien tenía el grupo ‘Alegres Vallenatos’, no se le ha dado la importancia que alcanzó en una vida muy corta, murió a los 20 años en Cartagena, pero tiene una cifra, que es un verdadero récord al vender en tres meses 30 mil discos de  68 revoluciones.

 Desde la década de los años 50 aparece ese tipo de música vallenata que venía de los corrales, de las veredas, de los pueblos, de las montañas, con juglares evidentemente campesinos casi que prácticamente analfabetas.

 De esa década están Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez y un cantante que hizo toda una época, especialmente en los departamentos del Atlántico y Bolívar. Se llamaba Roberto Román, quien grabó con Aníbal Velásquez y fueron las figuras que brillaron en ese momento. Era una música completamente raizal, de los amigos, de los aparatos que salían en los caminos, de las parrandas largas, del trago que nunca faltaba y lógicamente de los amoríos en cada pueblo.

 En los años 60 ya está música se perfila socialmente, porque ya tenía aparición en algunos festejos populares, en casetas y las emisoras y periódicos hablaban de sus protagonistas. Entonces surge Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, quien en 1964 es llevado al Palacio de Nariño, por el maestro Rafael Escalona, a raíz de una invitación del presidente Guillermo León Valencia. Fue la primera vez que sonó un acordeón en la fría capital y eso fue ambientando la penetración del vallenato, debido a que Escalona tenía relaciones de alto nivel. Más adelante Alfonso López Michelsen, siendo primer gobernador del Cesar al lado de Consuelo Araujonoguera y el propio Rafael Escalona, le abren las puertas al vallenato al crear el Festival de la Leyenda Vallenata.

En esa década comenzó a sobresalir Alfredo Gutiérrez, ya como más impresionista, saliéndose quizás de los moldes  tradicionales y manejando un espectro musical mucho más amplio y empieza a mostrar una serie de posibilidades en el acordeón que no conocían los músicos.

 En esa década ‘Colacho’ Mendoza y Alfredo Gutiérrez, eran las figuras más destacadas, hasta que apareció Alejandro Durán, quien ganó el Primer Festival de la Leyenda Vallenata. Alejo, entonces se convierte en un icono del vallenato, porque tenía una serie de virtudes que impactaban y es considerado como el más grande juglar de todos los tiempos.

 Aparición de Jorge Oñate

 En los años 70 hay una rotura en la tradición debido a la aparición importante de Jorge Oñate, de los hermanos López y de los hermanos Zuleta. Entonces, a raíz de eso se consolida la figura del cantante dentro de la agrupación, porque antes el acordeonero tocaba y cantaba sus propias canciones. A partir de esta década se conforman las agrupaciones vallenatas y se rompe el esquema de lo tradicional y se convierte el vallenato en un espectáculo y con canales de penetración más fuertes comenzando a prosperar el vallenato romántico.

 Entonces también aparecen Diomedes Díaz, Rafael Orozco, Beto Zabaleta, Silvio Brito, pero a partir de los años 80, Diomedes Díaz, rebosa la popularidad mostrando una calidad artística como compositor, como cantante y sin tener una voz superior a la de sus antecesores.

 En esa década también aparecen Iván Villazón, Miguel Morales y Omar Geles. Esta década entregó grandes cantantes a la música vallenata que a pesar del paso de los años se mantienen.

En la década del 90 sigue mandando Diomedes, pero la figura de Jorge Oñate, no declina renovándose siempre cambiando de acordeonero. También se destaca al cantante Alex Manga, quien comienza a tener muchísima acogida en el exterior.

En la década del 2000 aparecen Jorge Celedón, Silvestre Dangond, Peter Manjarréz y Kaleth Morales, quien marca una etapa gloriosa para el vallenato. En ese momento esa figura creó el movimiento llamado ‘La nueva ola’, donde la juventud fue la más grande consumidora de ese buen producto.

 El fenómeno Silvestre

 Silvestre realmente es un fenómeno. Cuando aparece con su primera producción musical exactamente el viernes primero de marzo de 2002, crea una expectativa y después de su segundo CD, se convierte en la figura que ha llegado a rebasar los más grandes niveles de popularidad en la música vallenata. Indudablemente Silvestre Dangond, hubiera superado a Kaleth Morales, porque su voz es privilegiada para el vallenato y le llega más a la gente de manera inmediata.

 

Por: Julio Oñate Martínez/ Tomado de la Revista  Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena 2018.