Por: William Rosado Rincones

Ad-portas de un cruel verano que ahora científicamente denominan como un fenómeno llamado ‘El Niño’ es competente rememorar que esa responsabilidad de difundir esos aconteceres, antes la asumían los juglares, quienes en sus correrías acordeón en pecho solían ser los portadores de las noticias buenas y malas, las que daban a conocer a peso de notas y canciones rítmicas

Esos músicos de antaño tenían la facultad de predecir la llegada de inviernos y veranos, basados en  las fases de la luna, las que según ellos, guardaban una celosa relación con la naturaleza y sus cambios.

En la discografía vallenata, se guardan piezas fundamentales que son testigos recurrentes de las melodías y composiciones, como es el caso de ‘La Mujer y la Primavera’ de Alejandro Durán, en donde se compara las edades de las damas con la entrada de la primavera, lo que representa el verdor de los años fértiles.

Adriano Salas, un compositor de Sucre, guarda la estadística de ser el autor que más le cantó a los fenómenos naturales, así lo dejó  consignado en temas como ‘Caño Lindo’, ‘Panorama’, ‘Trébol legendario’, ‘Cerro verde’, y ‘Amaraje’,  entre otros, en los que pintó con su imaginación, todo el entorno paisajístico de su región y los cambios de la lluvia a la sequía.

El Rey del Valle

En estos momentos de cambio climático y de fenómeno del Niño y de escasez acuífera, se refleja el valor poético y el contenido de la canción, ‘El Rey del Valle’, canción, hecha por el patillalero Nicolás Maestre Martínez, quien revela un presagio ante la depredación voraz que se ha ensañado en contra de este caudal, hoy bastante disminuido por los abusos del hombre.

/Ese es el rey del Valle el que ruge

Dicen los vallenatos cuando el cruje

Y si arriba le cae un aguacero

Tiemblan los peregüetanos de miedo/.

Ya ni esos árboles quedan, era una especie nativa que, crecía silvestre a las orillas de esa corriente. Nicolás Maestre siempre ha reiterado que esa canción la hizo con un sentir específico, muy lejano a los cantares  de ahora, y que se asemejan más a una fábrica de composiciones, muy lejos del verdadero sentir de un autor, alrededor de su hábitat.

“Las canciones de hoy son muy vacías e individualizadas parece que los compositores actuales solo quieren que la gente conozcan lo de ellos, está bien que uno quiera hacer conocer sus cosas, pero debe  meter a la comunidad, para que esta se identifique con lo que se está haciendo”, sostuvo este compositor ahora residenciado en Bucaramanga.

En este tiempo moderno, de conservación de aguas y bosque, tal vez no le hubieran perdonado a este mismo compositor, el haber hecho un tema, totalmente ajeno a lo que dijo con el ‘Rey del Valle’ y por el contrario, destaca la labor de un depredador de montañas, al que le hizo una canción que a las postre fue premiada como ganadora en el Festival Vallenato en 1976.

Se trata de ‘El Hachero’, en la que le hace apología a un campesino, que derrumbó cientos de especies en las laderas de la sierra, este tema en principio no fue censurado, pero a medida que se fueron sintiendo los estragos de la deforestación, ‘le  cayó el cielo encima’.

/Allá en la montaña, lejos de mi pueblo

Donde el sol se oculta y se despierta más temprano

Vive un campesino: Rafael Barrera

Que con  hacha en mano

Recibe el sol todas las mañanas.

Y en las faldas se oye rabiar

El hacha de un agricultor

Y un caracolí que al caer

Rompe el silencio con furor;

Luego un imponente higuerón

Se desmaya ante Rafael

Las abejas manan su miel

Y las aves vuelan al sol/.

Ante las posteriores ‘lluvias’ de críticas, Maestre Martínez, mostró un argumento, para justificar su inspiración, y así se defendió: “Eso fue un aporte a la colonización que hicieron estos hombres del campo en las montañas de ‘Azúcar Buena’ en la Sierra Nevada para plantar las primeras matas de café del entorno

 

 

Por: William Rosado Rincones