Por: Jorge Nain Ruiz Ditta

 El sábado 09 de febrero del 2019 se conmemoran cien años del natalicio del primer Rey del Festival de la Leyenda Vallenata, Gilberto Alejandro Durán Díaz, el campesino más auténtico, elegante y genial que ha parido el municipio de El Paso (Cesar), y en este espacio queremos rendirle un sincero, sencillo y respetuoso homenaje, dejando absolutamente claro que para quien escribe estas líneas en el siglo XX, y en lo que va corrido del XXI, no ha nacido otro músico con la simpatía, gallardía, franqueza y honestidad de ‘Alejo Durán’, como lo conocimos y le llamamos cariñosamente en todo el país.

Recientemente, realicé mi tesis de grado en la Maestría de Periodismo de la Universidad del Rosario de Bogotá en compañía de los juristas Víctor Hugo Hurtado Cortés y Claudia Güauque Becerra, sobre la vida y obra de ‘El negro Alejo’, con ocasión de los cien años de su natalicio, y en el trabajo de campo que realizamos por seis departamentos de la Costa Caribe, los lugares más frecuentados en las correrías y parrandas que mantuvo el juglar de la piel de ébano, evidenciamos el cariño desbordado de la gente hacia Alejo, desde El Paso (Cesar), hasta Planeta Rica (Córdoba).

Hasta ahora podemos entender por qué el 27 de abril de 1968 el pueblo de Valledupar se rindió a sus pies casi sin conocerlo, en franca lid contra ‘Toño’ Salas, Luis Enrique Martínez y Emiliano Zuleta Baquero, donde el músico pasero se echó el pueblo al bolsillo y se quedó con la primera corona de Rey Vallenato.

Alejo no tuvo, ni tendrá émulos, porque su nota cadenciosa y sin tantas florituras llegaba al público acompañada de otros dos ingredientes: la originalidad y el carisma innato del negro. Durán también conquistó fama con la ayuda de su estampa, su talla, su color, su sonrisa, y tal vez lo más importante, su inmenso don de gente.

En el trabajo multimedia que realizamos para la Universidad del Rosario, mostramos el perfil que hacen de Alejo algunos de sus amigos o expertos en esta música, y quiero compartir en este homenaje cómo lo describe el investigador Julio Oñate Martínez:

“Alejandro Durán simboliza la figura del mas autentico juglar que ha tenido el vallenato, independientemente que haya otros que ejecutaron mejor el acordeón, que tuvieron mejores composiciones, pero lo de él era un todo integral, era el campesino que dejó de ordeñar una vaca para enarbolar un acordeón y salir a enterar al mundo del acontecer de su pueblo, llegó a decir en su lecho de enfermo: Sé que con mi muerte, mi estilo se va conmigo”.

Su voz era de un barítono-bajo, su estampa de ébano, el hombre alto con su sombrero vueltiao, el colmillo le brillaba cuando sonreía y unos dedos largos, bruscos, como astillas de leña retozando en el teclado del acordeón, que donde se paraba el negro Alejo, quedaban opacados los demás músicos”.

Colofón: En homenaje al juglar Gilberto Alejandro Durán Díaz los invito a visitar la página web: www.negroalejovive.com.

 Por: Jorge Nain Ruiz Ditta