Por: Maríaruth Mosquera

 Octavio Daza Gámez, de 39 años, es hijo del icónico compositor Octavio Daza Daza, quien falleció cuando él tenía apenas 19 días de nacido; no obstante, durante toda su vida ha llevado en alto no solo la bandera poética de su padre sino la fuerza de sus genes que se refleja en su físico, pues es idéntico a él.

Con la corona que acaba de ganar Octavio Daza Gámez se eleva a tres el número de títulos ganados por su familia en el Festival de la Leyenda Vallenata, a través de su padre Octavio, sus tíos Julio César y Toña Daza y su primo Jaime Dangond, quien es rey vallenato. 

 Sólo en versiones rey de reyes se le verá concursando a partir de ahora a Octavio Daza Gámez, quien este lunes se coronó rey del concurso de Canción Inédita del Festival de la Leyenda Vallenata. Ha estado por ocho años compitiendo en los distintos certámenes que se realizan en el país y había ganado en 200 de ellos, contando triunfos de primero, segundo y tercer puesto, incluido el rey de reyes del Pedazo de Acordeón que ganó el pasado jueves en El Paso-Cesar. Pero la meta, el gran reto, era ganar en el ‘papá de los festivales’, como él lo denomina, y hoy esa es una meta cumplida, por lo que cierra el ciclo de participación en los festivales y abre espacio en su quehacer para que en el camino de su vida se activen senderos nuevos para transitarlos, mientras se presenta la oportunidad de aspirar a la cima suprema: ser rey de reyes.

“Para uno como compositor es muy importante el logro del rey vallenato en el festival más importante del folclor, que es el Festival de la Leyenda Vallenata. Yo considero que en estos momentos Octavio Daza va a dar un paso al costado, va a presentarse a los festivales, pero cuando sea rey de reyes”. El anuncio lo hizo el nuevo rey de la canción en visita al diario EL PILÓN, pocas horas después de la hazaña que le abrió un espacio en la galería de monarcas del certamen.

Llegó agotado con tan solo dos horas de sueño, pues desde que su nombre fue proclamado en el Parque de la Leyenda Vallenata su teléfono no ha parado se sonar, con llamadas y mensajes de amigos, cercanos, colegas y periodistas que tienen para él felicitaciones, palabras de aliento y orgullo o preguntas para conocer mejor al nuevo rey. “Estoy muy agotado. He tenido una jornada muy extenuante porque al coronarse uno como rey no me imaginé fueran tantos medios los que estuvieran ahí con uno de la mano; gracias a ustedes por estar ahí cubriendo el evento más importante del folclor vallenato. Apenas terminé entrevistas con los medios salí del Parque de la Leyenda me fui a la casa”.

Con una visible emoción y agradeciendo a Dios “porque permitió que se diera en el tiempo de él, como se deban dar las cosas”, habló del recorrido que hizo hasta llegar a este anhelado destino, representado en el triunfo y de lo que este representa en relación con otros títulos ganados: “La diferencia es que me acabo de ganar el festival por naturaleza más grande que tiene el folclor vallenato esta es la expresión más grande de nuestro folclor y además es el más importante. Los 200 festivales que me he ganado son importantes, pero vienen siendo hijos de este que es el papá de los festivales”.

Cuando tenía tan sólo ocho años y se usaba pseudónimo para concursar en los festivales, Octavio se presentó como ‘El hijo del poeta’ al Festival Cuna de Acordeones de su natal Villanueva – La Guajira, donde fue declarado fuera de concurso con su canción ‘Trazando un camino’, veredicto que lo llena de orgullo: “Porque tenía tan solo ocho años, participando junto con grandes como Roberto Calderón, Hernando Marín Lacouture”.

Continuó su carrera festivalera, cantando canciones de otros compositores, lo que considera le permitió acumular la experiencia necesaria para cantar sus propias canciones y ganar en estas competencias, aunque su llegada al festival de Valledupar fue posterior.

“Yo venía en años anteriores presentándome y ganándome todos los festivales, pero con mis canciones. Cuando llegué a Valledupar en el año 2002 comencé a viajar y ganarme festivales, pero nunca me había presentado en este Festival; gracias a algunos compositores que me dieron la oportunidad de presentarme; gracias a mis tíos Julio César y Emilia Daza que fueron los que me dieron a conocer en el festival; comencé con ellos, después le canté al maestro Juan de Dios Torres, le he cantado a muchos compositores de la música vallenata en los distintos festivales. He cantado como por siete u ocho años en el festival y he llegado a cuatro finales: una con el maestro Juan de Dios Torres, en la final de rey de reyes con un son de la autoría de mi tío Julio César; el año pasado con una canción de mi autoría –‘Cuánto me duele’- y este año Dios me premió con el paseo de mi autoría ‘Sentimiento profundo’.

Ante esta brillante estrella de triunfos y la gran meta alcanzada este lunes, surgió una pregunta para el rey: ¿Cómo hace para manejar el ego, para mantenerlo en su sitio y no permitir que se le suban los humos? “Bueno, esa es la personalidad de cada quien. La humildad siempre debe reinar. Yo siempre he tomado esto como un concurso, no como rivalidad; hagámoslo a manera de piqueria, pelean las canciones, los concursantes en tarima, pero hasta ahí nada más, porque uno tiene que ser amigo de los amigos y yo, particularmente, nunca he tenido ninguna disputa con ninguno de mis contrincantes”.

Terminada la visita a EL PILÓN, se despidió y salió caminando por la carrera séptima, agradeciendo más mensajes y llamadas, programando las visitas a Patillal y Villanueva que lo reclaman de inmediato para celebrar y exaltarlo por ser orgullo de esas tierras, nacido en Villanueva, hijo un orgullo patillalero como Octavio Daza Daza.

Así es Octavio Miguel Daza Gámez, enemigo del alcohol y amante del jugo de fresa con leche, la sopa de mondongo, la pezuña de vaca con malanga; padre de tres hijos (Octavio de Jesús, Tomás Gerónimo y Simón David), nacidos en el hogar conformado con Yurleidys Sáchez; bachiller del colegio Roque de Alba de Villanueva, técnico profesional de Equipo pesado para minería, egresado del Sena y estudiante de primer semestre de Música en la Universidad Popular del Cesar.

 

Por: Maríaruth Mosquera/El Pilón.