18 de septiembre de 2019: natalicio número 101 de Juan Manuel Polo Cervantes (‘Juancho Polo Valencia’), uno de los más grandes juglares de nuestro folclor vallenato, nacido el 18 de septiembre de 1918, en ‘Caimán’  y criado en Flores de María, autor de obras antológicas como ‘Alicia adorada’, ‘Lucero espiritual’, entre otras. Homenaje póstumo en su natalicio.

 Por: Agustín Bustamante T.

 Quiso el destino que en la novena hoja del calendario de 2018 y en la segunda de 2019, tuvieran lugar un par de acontecimientos que los verdaderos seguidores de la música vallenata esperábamos con sentimiento de alegría: el Centenario del natalicio de Juan Manuel Polo Cervantes (‘Juancho Polo Valencia’) y de Gilberto Alejandro Durán Díaz (‘Alejo Durán’), dos músicos auténticos, originales, únicos, con estilos inconfundibles, quienes conjugaron los verdaderos verbos de la juglaría: tocar, cantar, componer, parrandear y viajar, una mezcla que matizaban con una tinta indeleble que les bastó a este par para perpetuar sus nombres en el pedestal de los ‘Maestros’.

Cuatro meses y 21 días separaron los advenimientos al planeta tierra de estos enormes exponentes del vallenato, en zonas distintas del antiguo departamento Magdalena Grande, pero con las costumbres arraigadas que caracterizan al hombre caribeño.

Aunque sus vidas se entrelazaron por la misma vertiente musical, pareciera que cada quien marchaba para su lado, sin embargo, el campo de sus existencias estuvo marcado por elementos comunes.

En la población lacustre de Candelaria (‘Caimán), enclavada en orillas de la ciénaga de Cerro de San Antonio (Magdalena), era el amanecer del 18 de septiembre de 1918 cuando María del Rosario Cervantes Berdugo, alegró el hogar que formó con el ‘mocherito’ intérprete de gaita y acordeón, Juan Manuel Polo Meriño.

Ese día parió a su primogénito, a quien el 14 de febrero de 1919 bautizaron con el nombre de Juan Manuel Polo Cervantes; mientras que cinco días antes de ese ritual católico, en la población ‘vaquiana’ de El Paso (antes Magdalena, hoy Cesar)  el 9 de febrero de 1919, Juana Francisca Díaz Villarreal, una morena cantaora de tamboras le dio el segundo vástago a su ‘negro’ acordeonero, Náfer Donato Durán Mojica, muchachito a quien llamaron Gilberto Alejandro Durán Díaz.

‘Caimán’ lo vio nacer, pero Flores de María (Pivijay, Magdalena) lo vio crecer, testimonios de nonagenarios de ambas poblaciones aseguran que cuando la mamá de Juancho Polo quedó embarazada, tenía su hogar sembrado en Flores de María, pero a la usanza de antaño quiso tener a su ‘pelao’ en su natal ‘Caimán’. Allá lo tuvo, pero en este punto entramos en el plano de los choques: en este pueblo dicen que permanecieron hasta cuando el niño cumplió 8 años  de edad, sin embargo, en el otro sostienen que la señora regresó a su casa cuando el pequeño tenía 8 meses.

 ¿Quiénes los enseñaron a tocar acordeón?

 Como ‘Juancho’ en su juventud en las parcelas de sus padres, ‘Alejo’ fue un campesino raso, quien mezcló la música con las labores del sector rural: sembrar productos de ‘pancoger’ y arrear ganado. Durán nació y creció en El Paso, de oídas aprendió a tocar acordeón a los 26 años (1945), con un instrumento de su tío Octavio ‘El Negro’ Mendoza (quien con Víctor Julio Silva, lo terminaron de instruir), que por casualidad se lo encontró arrumado en un baúl viejo,

“Aprendí a tocar solo, de oídas, cuando los mayores se iban a trabajar, aprovechaba para bajar un acordeón que dejaban colgado, así que combinaba los ensayos con mi trabajo en la hacienda ‘Las Cabezas’, de los Gutiérrez de Piñeres”, dijo en su momento Alejo Durán, quien cuando comenzó su vida andariega, se radicó en Planeta Rica, Córdoba).

En Juancho existen divergencias en cuanto al aprendizaje del instrumento alemán. Se cree que primero se volvió diestro interpretando la caja, pero a los 18 años (1936) le ‘picó’ el gusto por el acordeón de ‘espejitos’ que tenía su padre, y aprendió a tocarlo solo, otras fuentes dicen que acordeoneros rudimentarios como Ángel María, Carmen Vargas, y su tío Pedro ‘Pello’ Polo, le enseñaron los primeros compases.

 Palabras célebres de estos campesinos y músicos errantes

 El rumbo de estos juglares los condujo a entrar en la escena de las paradojas, los caracterizaron elementos distintos y comunes: ‘Alejo’ fue abstemio, tomó licor hasta cierta edad, se caracterizó por su seriedad y sencillez; Juancho se dejó vencer por las garras del alcohol, su comportamiento no fue el mejor, incumplido, irreverente, pero eso no le quitó el estatus de genio.

‘Alejo’ popularizó palabras como "¡Oa!", "¡Ombe!", "¡Apa!", "¡Sabroooso!", "¡Aaay!"; ‘Juancho’ le puso su sello a “Umbeee”, “Juanchoooo”, “Compaíto”.

A Alejandro le decían ‘Durán’, ‘Alejo’, ‘Negro Grande’; entre tanto   a Juan Manuel lo conocimos como ‘Juancho Polo’ o ‘Valencia’, apellido que le ‘robó’ al poeta payanés Guillermo Valencia Castillo, para que naciera ‘Juancho Polo Valencia’.

¿Cuándo y dónde comenzaron a grabar Alejo y Juancho?

Durán grabó por primera vez en 1950, en Discos Atlantic de Barranquilla, gracias a una carta de recomendación que le mandó su hermano Luis Felipe al empresario Víctor Amórtegui. Las canciones que vinieron en ese acetato fueron ‘La trampa’, ‘Joselina’ y ‘La puya guamalera’, en la guitarra lo acompañó el trío de los Hermanos Erazo, que lideraba el compositor Julio Erazo.

“Amórtegui me entregó 30 láminas con las canciones que grabé, me dijo que los vendiera entre mis amigos, sacara los gastos y lo que quedara lo repartíamos entre los dos. Como no tenía muchos amigos, me inventé con Luis Enrique Martínez, que cada vez que él me llevaba a un toque, aprovechaba para ofrecer mi música. Fui uno de los primeros en comercializar al vallenato. Nuestra música no tenía aceptación, en más de una ocasión me dejaron con el ‘78’ en la mano. La situación cambió, después me buscaban y me pagaban para grabar”, contó en esa ocasión Alejo Durán.

‘Juancho’ grabó sus primeras canciones en Barranquilla, en 1952, en el estudio de ‘Lucho’ Peña, obras que al parecer, nadie conoce. En 1970 apareció su primer LP, ‘El Legendario Juan Polo Valencia’, con canciones como ‘El pájaro carpintero’, ‘La pesadilla’ y ‘El provincianito’.

 La bionovela ‘Alejo, en la búsqueda del amor’

 En el año 2000, Teleset realizó para el Canal Caracol Televisión una bionovela en homenaje al ‘Negro Grande’, con el título: ‘Alejo, en la búsqueda del amor’, con la dirección de Myriam De Lourdes y Luis Felipe Salamanca. Los protagonistas fueron el actor y cantante barranquillero Moisés Angulo (como Alejandro Durán) y la actriz Carolina Lizarazo (Rosita)

A Juancho Polo le deben la emisión de su bionovela, no se necesita investigar mucho, la vida de Juancho en sí era una novela.

 ‘Alicia adorada’ los unió para siempre

 A Gilberto Alejandro Durán Díaz le cabe el honor de dar a conocer en la región, en el resto del país y en el mundo una de las obras más significativas del cancionero colombiano, ‘Alicia adorada’, de la autoría de Juancho Polo Valencia, desde cuando la tocó en aire de son en la final del primer Festival de la Leyenda Vallenata de Valledupar, el martes 30 de abril de 1968. 

 Ese año, Durán participó por primera vez en el Festival de la Leyenda Vallenata, ¡y ganó!, venció a Ovidio Granados, Luis Enrique Martínez y al archifavorito Emiliano Zuleta Baquero.

‘El Negro Grande’ tocó el paseo ‘La cachucha bacana’, el merengue ‘Elvirita’, la puya ‘Pedazo de acordeón’ y el son que conmovió a la Plaza Mayor, ‘Alicia adorada’, de Juancho Polo Valencia, la canción que los unió para siempre.

Se considera que esa elegía fue uno de los pilares fundamentales para que ‘El Negro Grande’, en compañía de su cajero Pastor ‘El Niño’ Arrieta, y de su guacharaquero José Manuel Tapias, se coronara como primer Rey Profesional de nuestro magno certamen.

De la misma manera, ‘Alicia adorada’ formó parte del cancionero que interpretó Durán cuando obtuvo una medalla en el Encuentro Mundial de Folclor de México D.F., donde participó como miembro de la delegación deportiva y folclórica colombiana que estuvo el 12 de octubre de 1968, en la inauguración de los decimonovenos Juegos Olímpicos.

 En 1950 Alejo conoció la canción ‘Alicia adorada’

 Juancho Polo frecuentaba la cantina ‘La nave’, ubicada en el sector de ‘El Boliche’ de Barranquilla, donde se encontraba con varios colegas suyos. En una de esos tantos encuentros, en la década de 1950, Alejo Durán escuchó a ‘Valencia’ interpretar a ‘Alicia adorada’ y en enseguida esa canción lo marcó.

 No quiso apropiarse de ‘Alicia adorada’

 Confiesa Víctor Moreno que si hay una situación que quiere que quede clara es que Alejo Durán, nunca quiso apoderarse de la autoría de la canción ‘Alicia adorada’. “¡Entérese!, Juancho le dio la canción ‘Alicia adorada’ a Luis Enrique Martínez, quien la tuvo en sus manos, pero como que no le gustó y no la grabó, ¡qué va!, no era para él”. Agrega Víctor que, “en 1969, en mi condición de músico de discos Tropical, había terminado de grabar con Julio César Bovea (‘Bovea y sus Vallenatos’), luego venía el turno del famoso y Rey Vallenato, ‘Alejo’ Durán”.

“Yo me quedé en el estudio para ver cuál era la bulla que se armaba a su alrededor, además, porque en su conjunto estaba Carlos Vélez, amigo mío. Antes de entrar a grabar, ‘Durán’ comenzó a ensayar, se puso a tocar a ‘Alicia adorada’, ¡eche!, le puse atención y de ese acordeón salía una vaina bonita, la repitió varias veces, entonces Carlos le preguntó qué cuándo había compuesto ese ‘número’, ‘El Negro Alejo’ le respondió, que ojalá fuera de él, le dijo que esa canción era de un acordeonero que permanecía por los lados de  Fundación, Magdalena “llamase Juancho Polo”, y agregó, que “con ese son me gané el año pasado el Festival Vallenato (1968)”.

Alejo Durán y Juancho Polo, dos juglares nacidos en el Magdalena Grande que marcaron con las mejores notas de sus acordeones, y sus cantos, la historia de la música vallenata.

 

Por: Agustín Bustamante T.