Vanguardia dialogó con Gregorio Ortiz Epalza, el presidente de la Fundación Festival Vallenato del Magdalena Medio que organiza el Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena, sobre la importancia que tiene el certamen en Barrancabermeja y toda la región.

 Por: Arnulfo Delgado

 Navegando por las corrientes del Magdalena y atraídos por la industria petrolera comenzaron a llegar a tierras barranqueñas gran cantidad de personas provenientes de la parte norte del país. Ellos, además de traer las maletas cargadas de sueños por un mejor futuro, transportaban consigo un sinnúmero de expresiones culturales que más temprano que tarde terminaron arraigadas en ‘La Bella Hija del Sol’.

 Sus dialectos, las formas de preparar los alimentos y hasta los gustos musicales de la costa empezaron a hacer parte de la cultura barranqueña. Patrones que se ven reflejados en las esquinas donde se comercializa el popular suero costeño, o en lugares donde las fiestas crece ‘a punta’ de acordeones, cajas y guacharacas.

 Con el pasar de los años la ciudad se convirtió en cuna de grandes artistas del género vallenato, tales como Miguel López, Ramón Lemus, entre otros; y en eso tiene mucho que ver un evento que es tan representativo para los barranqueños como el Cristo Petrolero, ubicado en el malecón: El Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena que del 7 al 10 de noviembre ya sumará 34 versiones y será en homenaje al acordeonero Samuel ‘Samy’ Ariza.

 En 1983, acompañado de sus ‘compinches’ universitarios y sentado en el Parque Infantil, un joven que había llegado a tierras petroleras proveniente del corregimiento San Antonio con el fin de formarse como economista, deleitaba sus oídos con melodías de acordeones, cajas y guacharacas que provenían de la parte alta de una tarima de cemento por motivo de la primera edición del Festival Vallenato del Magdalena Medio, un evento que había sido organizado por Jorge Padilla, promotor artístico nacido en el sur de Bolívar, quien vio en Barrancabermeja un folclórico lugar para desarrollar un festival de gran talla.

 Con el pasar de los años aquel joven estudiante siguió yendo a cada una de las ediciones del festival como asistente, hasta que un día se le dio la oportunidad de ser jurado del concurso. Posteriormente, ingresó a la junta directiva como secretario y coordinador, luego pasó a ser vicepresidente. Aquel joven, ahora ya un señor, es Gregorio Ortiz, el actual presidente de la Fundación Festival Vallenato del Magdalena Medio, quien habla con gran orgullo del evento que encabeza.

 Según él, desde 1983 el evento se ha convertido en algo representativo no solo para Barrancabermeja, sino para el Magdalena Medio, por lo que refleja gran importancia para toda la región.

 “Este festival es importante para todo el Magdalena Medio ya que es el único certamen que tiene el departamento y toda la rivera (cauce) del Río Magdalena, desde su nacimiento hasta su desembocadura. Debido a la cantidad de personas de la costa que han llegado a Barrancabermeja se ha logrado que la ciudad tenga un ambiente inmenso de las costumbres y preferencias artísticas por los aires de la costa. Además de eso, está claro que el vallenato suena en todas partes del país. Por esta razón el festival tiene aquí una acogida inmensa, es el evento más esperado por todas las personas de la zona, por eso pesa mucho en la región”, afirma Gregorio Ortiz.

 Y agrega: “También cobra mayor importancia porque es un certamen con una buena trayectoria, son 33 años realizándose cada año, en donde se han congregado grandes exponentes del acordeón, la caja, la guacharaca, la piqueria y las canciones inéditas vallenatas”.

 Además de todo eso, el encuentro artístico fue institucionalizado por la Alcaldía Municipal en 1997, también por la Gobernación de Santander en 2002 y fue declarado por la República de Colombia como Patrimonio Cultural y Artístico de la nación.

 En las tarimas del festival han surgido artistas como Ramón Lemus, Víctor Reyes, ‘Samy’ Ariza, entre otros. También han estado presentes cantantes como Poncho Zuleta, Jorge Oñate, Farid Ortiz, Martín Elías y hasta el mismo Diomedes Díaz.

 Son más de 100 participantes que llegan procedentes de cada rincón del país a concursar en el festival y casi 15 mil las que se reúnen a disfrutar de la música que sale de los instrumentos de los talentosos amantes del vallenato que participan de este, lo que genera un buen movimiento económico por esos días.

 “El evento le ha hecho un aporte muy importante a la música del país, muchos de los artistas reconocidos han sido hijos de nuestra ciudad, que hoy nos representan con mucho orgullo.

 “Esto reúne gente de 9 departamentos del país, por lo que estamos convencidos que el certamen es un apoyo muy importante para el turismo de la ciudad. Es un evento que demuestra que además de lo cultural, apoya en el desarrollo, porque esas personas vienen y demandan alimentación, hoteles, transporte... en fin se mueve toda una economía alrededor de eso”, concluye Ortiz.

 

Por: Arnulfo Delgado / Vanguardia Liberal