Crónica

Por: Juan Rincón Vanegas

 Dos niños hacen posible que el nombre de Diomedes Díaz Maestre, ‘El Cacique de La Junta’, se perpetúe por siempre y lo expresan de la mejor manera, con versos.

Todo pasa en la tierra donde nació el cantor campesino, quien con el paso del tiempo llevó la bandera de la música vallenata a la cúspide a través de su talento innato. Todavía está latente cuando con efusividad cantaba versos del alma: “Ayyyy, el 26, del mes de mayo, nació un niñito en el año 57, y allá en La Junta, fue bautizado, y hoy se conoce con el nombre de Diomedes”.

Los niños Argenis Iguarán Fernández y Luis Fernando Maestre Vega, de 13 y 11 años respectivamente, son verseadores y guías turísticos que van metiendo a los visitantes en ese mundo guajiro lleno de las vivencias de Diomedes Díaz las cuales se calcan a través de versos, cantos y lugares comunes donde el inolvidable artista nació y vivió por muchos años.

Al llegar a La Junta, sur de La Guajira, Argenis y Luis Fernando dan la bienvenida a los turistas con versos, y en esta ocasión, por varias horas estuvieron acompañados por la Primera Reina Menor del Festival de la Leyenda Vallenata, Maciel Gómez De la Ossa, quien con su acordeón llamó más la atención.

 

Siento mucha alegría

que hayan tomado esta ruta

bienvenidos a La Junta,

la tierra de Diomedes Díaz.

 

La Junta si es importante

es bendecida por Dios,

aquí fue donde nació

el papá de los cantantes.

 

Después de versear cerca a la imagen de la Virgen del Carmen, al lado de la iglesia del pueblo, se dirigieron a la casa de la famosa ventana marroncita, esa donde Diomedes le pidió a su acordeonero Elberto ‘El Debe’ López que interpretara a su linda morenita tres canciones bien bonitas.

Los niños volvieron a versear produciendo la alegría de los turistas, teniendo la presencia de la protagonista Patricia Acosta, quien en su casa tiene una serie de fotografías y cuenta la historia de sus amores con Diomedes Díaz.

 

Como pueden ver ustedes

en esta tierra bonita,

la ventana marroncita

donde se inspiró Diomedes.

 

Fue en esa ventana hermosa

yo lo digo y me engalana,

ahí es donde se asomaba

la linda Patricia Acosta.

 

Verso del recuerdo

 

La gracia y talento de estos niños nacidos en La Junta llama de inmediato la atención, y al preguntarles sobre el verso que más les gusta de Diomedes Díaz, se miraron, hablaron en voz baja y al final respondieron en la modalidad de dos con dos.

 

Comenzó Argenis:

“Como Diomedes no hay otro,

eso nunca nacería”.

 Y respondió Luis Fernando:

“Y si nace no se cría,

y si se cría se vuelve loco”.

 

Los aplausos fueron efusivos, y hasta unos pesos también recibieron estos niños que desde hace un año están untados de versos. La respuesta ante esta tarea que decidieron hacer se basa en resaltar el nombre de Diomedes desde su propia tierra, y llevar algo de dinero para sus casas. Ellos, reciben un promedio de 40 mil pesos cada fin de semana, jornada que emprenden bien temprano y concluyen al caer la tarde.

Ambos estudian en la institución educativa ‘Hugues Manuel Lacouture’, donde los admiran por todo lo que hacen. De igual manera, sus padres destacan su talento y la manera como se han unido para destacar el nombre del hijo más querido de La Junta.

Al preguntarle a los prodigiosos verseadores si conocieron a Diomedes Díaz, al unísono responden que no, pero que saben de él a través de sus cantos, videos y una telenovela.

Luis Fernando, el más avispado de los dos, señala: “Diomedes Díaz fue grande y más acá en La Junta, donde todos los días se escuchan sus canciones y llega mucha gente. Acá, vimos la telenovela que le dedicaron y nos gustó mucho”.

 

La galería de Rosa Elvira

 

La visita concluyó en la casa - galería de la hija mayor de ‘El Cacique de La Junta’, Rosa Elvira Díaz Mejía, quien contó detalles de su papá, mostró algunas de sus pertenencias y hasta cantó la canción que más le gusta, ‘Te necesito’.

Ella, al lado de su madre, Bertha Rosario Mejía Acosta, contó que las canciones de su papá eran su mayor medicina. Enseguida presentó la explicación científico-emocional: “Cuando estoy triste o enferma las escucho y me pongo bien, porque mi papá les impregnaba su magia natural y espiritual. Por eso digo que me gusta esa canción, porque a pesar de haberse ausentado de la vida, lo seguimos necesitando”.

También, lo de su nombre Rosa Elvira tiene su historia. “Mi papá se puso de acuerdo con mi mamá, que si nacía niño se iba a llamar Diomedes Rafael, y si era niña, Elvira Rosa, pero mi papá una vez empezó a componerme unos versos y para que le rimaran me puso Rosa Elvira. Así me registraron”.

Con esa hija Diomedes se graduó como papá cuando contaba con 17 años, tres meses y 12 días de edad. Con ella tuvo gran afinidad y hasta la nombró en un verso de la canción ‘Entre placer y penas’: “Y Rosa Elvira, y Rosa Elvira, que es la mayor de esta familia tan bonita”.

 

Con la emoción ubicada en la pista del recuerdo, corrió a narrar: “Cuando tenía un año, me cuenta mi mamá, mi papá me compuso la canción ‘Los areticos de oro’, e incluyó a mi tío Martín Maestre, quien iba a ser mi padrino”.

No aguantó la presión de la nostalgia y varias lágrimas se fugaron de sus grandes ojos para pasearse por sus mejillas. Ahí estaba todo resumido.

 

La despedida

 

Al llegar la hora de la despedida, los niños volvieron a regalar nuevos versos en esa piqueria móvil que los hizo protagonistas de primer orden. La visita giró alrededor de su piqueria donde todos ganaron porque siempre aparecía el nombre de Diomedes, el hijo de Rafael María Díaz Cataño y Elvira Antonia Maestre Hinojosa.

 

Como todos pueden ver

como mi tierra si gusta,

todo el que llega a La Junta

sin duda quiere volver.

 

Ya se tienen que marchar

y eso a mí me pone triste,

quiero verlos regresar

a la tierra del Cacique.

 

Argenis y Luis Fernando se quedaron agradeciendo a los turistas, dando vueltas en sus bicicletas, y volviendo a llamar versos a su memoria para en una próxima ocasión volver a recordar al paisano que nació en ese pueblo de gente con alma noble y buena de corazón.

En el adiós, cuando caía la tarde y se despedía el sol tranquilo entre las hojas de los árboles, se escuchó cantar a la distancia a Diomedes Díaz, cuyo gran tesoro fue su fanaticada que nunca lo olvida y siempre lo aplaudió.

Él, ante tanto cariño los premió con un bello canto al lado del Rey de Reyes, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza:

 

Por eso yo con mi fanaticada

siempre contento vivo cada día,

cantándoles bonitas melodías

de esas que yo compongo con el alma.

 

Por: Juan Rincón Vanegas