Lo que tenía que pasar se aflojó, lo advertimos que por ahí no era, nadie escuchó. Bueno estaban haciendo cosas nuevas (muy válidas) dijimos pónganle nombre a lo que están haciendo. Habría sido ganancia, vale la pena acotar que artistas como Jorge Oñate y Poncho Zuleta estén por los 50 años de vigencia y no […]

Por: Rosendo Romero Ospino

Lo que tenía que pasar se aflojó, lo advertimos que por ahí no era, nadie escuchó. Bueno estaban haciendo cosas nuevas (muy válidas) dijimos pónganle nombre a lo que están haciendo.

Habría sido ganancia, vale la pena acotar que artistas como Jorge Oñate y Poncho Zuleta estén por los 50 años de vigencia y no solo eso; batallaron contra la ranchera, la salsa, champeta, el merengue dominicano, la balada romántica, la balada pop, el rock y salieron adelante, en cambio los artistas hoy enfrentan al reggaetón y la música popular, y están tratando de copiar las letras de esas músicas para mantenerse a flote ¡Caramba no necesitan de eso! Crean en su música.

Mi primer escrito sobre el tema Nueva Ola lo titulé: El vallenato es un mutante. Allí decía que había que dejar a los jóvenes hacer su agite, desde cuando hacer música es malo, que si ellos veían que eso no daba los resultados, volverían a casa, (no han vuelto) la primera alarma que sonó fue que las canciones ya no duraban en la radio, se habló de la evolución, pero no ha surgido uno que supere a Diomedes Díaz, quien suena ahora más que nunca, en todo el país.

Los cantos vallenatos pasaron de narrar historias cantadas y romances poéticos a ser una adoración obcecada al cacho, la locura y la borrachera, a esto lo llamaron: reinventase para no fosilizar el vallenato; el fósil es material, el vallenato es un intangible, ni como metáfora cabe la comparación, en estas canciones hay muchos vacíos emocionales y hasta sexuales, unidos a crisis de valores.

Cabe anotar que no es exclusivo del vallenato, hoy miraba por un canal capitalino a un artista de música popular que su canción tiene 170 millones de visitas en las redes y la letra dice más o menos: “Él es el que te trae flores, las estrellas y yo soy el que te coge y te destroza el vestido y te vuelve no sé qué cosa en la cama”.

Yo me preguntaba, y qué tal si le hacen eso a una hija de ese cantante o de la presentadora que gritó eufórica aplaudiendo aquella maravilla, ¡Caray! Con tanta maravilla seguramente lo dan por bien hecho ¡Por Dios! en qué momento se embruteció el público.

Aun podemos, metan mitad tradicional para darle fuerza y mitad nueva ola para darle actualidad, si le va bien a Elder Dayan, Churo Díaz, Kvrass, Luifer C, Orlando Liñán, le va bien al vallenato. Segunda parte: invitación a los jóvenes a respaldar la tradición

 

Por: Rosendo Romero Ospino