Por: Gregorio Ortiz Epalza

 La mayoría de los sectores económicos del país están afrontando momentos difíciles como consecuencia de las duras, pero necesarias medidas del gobierno para afrontar los efectos del COVID -19.

 Algunos resultaran más golpeados que otros desde el punto de vista financiero, como aquellos que a pesar del levantamiento de éste confinamiento, previsto para el 27 del presente mes, sus actividades laborales tendrán que desarrollarlas hasta  dentro de 8 ó 12 meses después, según lo expuesto por el  Presidente de la República Iván Duque Márquez.

 Me refiero concretamente a los vinculados a la organización de certámenes artísticos donde trabajan músicos, sonidistas, propietarios de tarimas, presentadores, personal de logística, productores, manager de artistas,  empresas distribuidoras y productoras de bebidas propias para esta clase de certámenes, entre otros.

 Es preocupante el panorama para ellos, como quiera que además de no permitir la realización de conciertos, tampoco pueden funcionar las discotecas, ni bailes en ningún club social, fiestas matrimoniales ni actividad similar.

 Estas disposiciones, que repito son absolutamente necesarias para contener el contagio masivo de este peligroso virus, producen gran impacto negativo en los ingresos de las personas, que trabajando en estos eventos obtienen el sustento de sus familias.

 Es complicado para la gran mayoría soportar ese largo tiempo sin recibir dinero, especialmente para aquellos músicos y pequeños empresarios que no disponen de músculo económico  necesario para resistir este periodo prolongado de vacas flacas, al cual pertenecen la gran mayoría y que viven de “La Moña” los fines de semanas; así como también, a los integrantes de las grandes agrupaciones, distintos a los propietarios de las mismas; igual suerte están afrontando los concursantes de los festivales, cuyos espacios se han convertidos en sus únicos lugares de trabajo.

Foto: Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena

 Respecto a esta cruda realidad surge una obvia pregunta sin respuesta concreta a la fecha, ¿Qué va pasar con estos compatriotas?; que para el caso de los artistas y músicos en general de todos los géneros musicales, han dado todo su talento para brindarle alegría e integración al pueblo colombiano en todos los tiempos, incluidos aquellas terrible épocas vividas baja el yugo de los distintos actores armados que sembraron de muerte y terror a las distintas comunidades del territorio nacional. Ahí estuvieron diciendo presente nuestros músicos.

 A esto se suma el inmenso aporte a la buena imagen internacional del país, materializado en esas hermosas joyas musicales que han recorrido todos los rincones del mundo, expresando la idiosincrasia de los pueblos, veredas, ciudades, ríos, montañas, describiendo la belleza de la mujer colombiana. En consecuencia, solicitamos desde la Fundación Festival Vallenata del Magdalena Medio, organización encargada desde hace más de 20 años de realizar el Festival de Acordeones del Río Grande de la Magdalena en Barrancabermeja, al Estado la atención a estos sectores que hoy día, como muchos otros, se sienten desamparados de las ayudas aprobadas  para mitigar las duras consecuencias de esta pandemia del coronavirus.

 A todos ellos les expresamos nuestra solidaridad en estos convulsionados instantes con la absoluta confianza que pronto de la mano de Dios lo superamos.

 

Por: Gregorio Ortiz Epalza

Presidente Junta Directiva