Por: Julio Oñate Martínez

 A partir del año 1970, cuando se inicia la era de las agrupaciones vallenatas, aún mantenía el merengue una presencia notable en las grabaciones musicales y así encontramos cuatro en el primer larga duración de los Hermanos Zuleta.

 Cuando los primeros intérpretes del vallenato se convirtieron, por obra y gracia de la grabación, en los grandes publicistas del género podíamos encontrar en las producciones musicales realizadas en discos de 78 R.P.M. que de los dos temas grabados en el acetato, uno correspondía a un paseo y el otro a un merengue.

 Fue una constante que encontramos durante las décadas del cuarenta y cincuenta del siglo anterior, antes del advenimiento del Long Play o disco de larga duración que admitía seis canciones por cada cara. Entre los juglares de mayor presencia fonográfica en las décadas referidas podemos citar a Guillermo Buitrago, Abel Antonio Villa, Alejandro Durán, Luis Enrique Martínez, Eugenio Geño Gil, Robertico Román ‘Romancito’ y Andrés Landero, por citar algunos, pudiendo apreciar que casi siempre cada paseo venía acoplado a un merengue en aquellas pastas de 78 R.P.M.

 Este equilibrio se mantuvo desde los . y encontramos en los primeros ejemplares de este formato seis paseos y seis merengues, como en el primer L.P. de Luis Enrique ‘N° LAC-13’, de la disquera Carrizal de Barranquilla, igualmente en el N° 2001 del sello Fuentes de Cartagena, grabado por José María Peñaranda, y en el álbum LPC-11, de Carrizal, grabado por Armando Zabaleta con el conjunto de Colacho Mendoza también tenemos seis paseos y seis merengues.

 A partir de 1963, la disquera Tropical de Barranquilla comienza el prensaje de la serie ‘Tres Reyes del Acordeón’, representados por Luis Enrique Martínez, Alejandro Durán y Andrés Landero, en cuyos doce volúmenes encontramos en muchos de ellos, alternando los autores seis paseos y seis merengues.

 

Récord y atentado

 

Pero en el mundo del disco es casi imposible decir la última palabra y a veces nos llevamos sorpresas que realmente nos asombran. En el año 1966, Colacho Mendoza con Isaac Carrillo, ‘Tijito’, grabaron en el sello Sonolux de Medellín el L.P. titulado ‘Todo Vallenato’ LP 12-472, que trae cuatro merengues de Colacho: ‘Mi Guayabito’, ‘Ausencia’, ‘Esa Pena’, y ‘El Recuerdo’; dos de Tijito, ‘Desesperado’ y ‘De flor en flor’; con dos de Víctor Camarillo: ‘Linda’ y ‘La Hechicera’, para un total de ocho merengues y cuatro paseos en ese memorable álbum merenguero. Un verdadero record que jamás fue ni será igualado, algo realmente histórico, realizado sin premeditación alguna, resultante de la natural tendencia de nuestros juglares para componer merengues.

 A comienzos de la década del sesenta, Alejandro Durán produce con la disquera Fuentes su primer Long Play titulado ‘La Ola del Vallenato’, donde incluyó cuatro merengues; en la misma época, Abel Antonio Villa, para el sello Vergara de Bogotá, publicó el álbum ‘Consuélame corazón’, que trajo también cuatro merengues.

 A partir del año 1970, cuando se inicia la era de las agrupaciones vallenatas, aún mantenía el merengue una presencia notable en las grabaciones musicales y así encontramos cuatro en el primer larga duración de los Hermanos Zuleta titulado ‘Mis Preferidas’; en el primero de los Hermanos López, ‘Lo último del vallenato’, encontramos solo tres merengues.

 En adelante este ritmo siempre estuvo ahí dando batalla, pero una importante generación de compositores, muy exitosos y que se pusieron de moda a partir de entonces, privilegiaron solo el ritmo del paseo en sus obras y fue cada vez más disminuyendo el merengue, al punto que hasta las disqueras metieron mano con el argumento que este no vendía por no tener carácter comercial, llegando a ser ignorado en muchísimas producciones musicales.

 Este atentado contra la vida del merengue fue denunciado por el maestro Leandro Díaz en su merengue titulado ‘El bozal’, que así criticaba:

 

Ya los músicos de hoy

No quieren grabar merengue

Dicen que eso no se vende

Para mí eso es un error

 

 

 

Haciéndole eco a la voz del maestro Leandro, les dejo los versos de ‘El Reclamo’, un merengue de mi autoría con el cual llamo a puyengue a tantos compositores que solamente componiendo paseos hoy saborean las mieles del triunfo, viendo lamentablemente que no hayan tomado su inspiración y su talento para hacerle honores al festivo merengue.

 

Yo quisiera que algunos autores,

Que son los mejores, compongan merengue

 Un merengue con sus perendengues

Ritmo alegre de nuestro folclor

Y seguro que así no se pierde

Este ritmo que tiene sabor.

 

Por: Julio Oñate Martínez